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Desde el comienzo del proyecto es preciso que el diseñador gráfico considere las condiciones en que se imprimirá un folleto, ya que éstas determinan en buena medida el diseño. De acuerdo con el tipo de campaña a realizar, el presupuesto con que cuenta una empresa y los diferentes costos, el diseñador decidirá junto con los encargados de marketing de una organización la opción más adecuada para la impresión. Aquí presentamos algunas consideraciones básicas para tener en cuenta a la hora de diseñar un folleto y concretarlo en papel.
En primer lugar, hay que hacer una investigación exhaustiva para encontrar la imprenta que ofrezca la mejor relación precio-calidad. El diseñador gráfico es la persona indicada para ayudar en esta tarea de búsqueda, ya que tiene los conocimientos necesarios para comprender todos los aspectos técnicos de la impresión y ya que conoce diferentes imprentas para recomendar. Los factores que se deben tener en cuenta para pedir un presupuesto de impresión son los siguientes: tipo de folleto, tipo de papel, cantidad de colores, tipo de corte, terminación, plegado, sistema de impresión, cantidad de ejemplares, tiempo de realización y forma de entrega. Cada empresa, de acuerdo con sus necesidades y sus posibilidades económicas decidirá finalmente el plan de impresión más conveniente en precio y calidad. Es importante recordar que una buena impresión es fundamental para que todo el esfuerzo y la inversión realizados en el diseño de un folleto dé sus frutos.
Una vez que el diseñador ya conoce las condiciones de impresión, entonces puede desarrollar plenamente sus ideas de diseño. Tal como ya planteamos, el tipo de papel y su peso, los colores, las terminaciones, los cortes y plegados modifican significativamente las posibilidades de diseño y el modo en que éste lucirá finalmente. Lo invitamos a leer nuestra sección sobre los criterios para el diseño, para obtener más información sobre este punto.
El sistema de impresión más utilizado en la realización de folletos es el sistema offset. Este sistema imprime con tintas oleosas y agua, a partir de cuatro colores básicos, cian, magenta, amarillo y negro (con los cuales se forman todos los demás).
Actualmente existen dos tipos de offset, el convencional y el digital. El sistema offset tradicional se caracteriza por imprimir mediante planchas de metal en las que se inscribe el diseño deseado. De la plancha de metal el diseño se traslada a una placa de goma, la cual se pone en contacto directo con el papel. Por los costos de preparación, se suelen imprimir sólo grandes tiradas, ya que el gasto no se justifica para realizar unos pocos folletos.
La impresión digital, por su parte, evita toda la fase preparatoria de planchas de metal. Un folleto se imprime directamente desde los archivos de su diseño. Esto supone un gran ahorro de tiempo y dinero, dado que la realización de las planchas suele ser más costosa. Además, la impresión offset digital cuenta con la ventaja de que permite personalizar cada impresión. Cada uno de los ejemplares de un folleto puede ser único, dado que para hacer modificaciones basta con hacer los cambios en los archivos digitales. Por lo general este sistema de impresión se emplea para tiradas pequeñas y medianas.
En ambos casos, la impresión offset es elegida para hacer folletos porque permite imprimir en todos los tipos de papel, con todos los colores, en forma rápida, con buena calidad de impresión y en distintas cantidades.
Dos puntos que el diseñador debe tener en cuenta antes de finalizar el diseño de un folleto son las marcas de registro y las demasías. Ambos aspectos se relacionan con el corte del papel una vez impreso. Las marcas de registro son líneas delgadas que señalan por dónde hay que cortar. Por otro lado, para evitar que el corte coma parte de la imagen, hay que hacer que la imagen se extienda unos milímetros. A esto se llama demasías.
Antes de realizar la tirada completa de folletos es necesario hacer una prueba de impresión. De esta manera se puede verificar cómo se ven los colores y la imagen, como así también controlar que no haya errores de otro tipo. Con una prueba se garantiza que la impresión de los folletos sea completamente exitosa.
Para que los folletos logren consolidar la imagen de una empresa deben ser promocionados de manera adecuada. Esto quiere decir que, ya impresos, deben circular entre los clientes reales y potenciales. Una buena forma de distribución es mediante el correo. Para ello hay que realizar una lista con todos aquellos clientes reales y prospectivos que con la promoción necesaria pueden convertirse en nuevos consumidores. Para el envío de este tipo los folletos deben tener medidas estándar, dado que de lo contrario puede haber complicaciones con el correo o los costos pueden resultar elevados.
La distribución en mano puede hacerse en encuentros comerciales organizados con el fin de promocionar los servicios y productos de una empresa. Otra opción es dejar los folletos en expositores dentro de locales, para que las personas los tomen por sí mismas. Con la difusión adecuada los folletos lograrán establecer una compañía en el mercado y entre el público deseado. Por supuesto, lo ideal es que además de folletos, una compañía cuente con un sistema gráfico completo -logo, sitio Web, banners, sobres, membretes, tarjetas personales, pósteres, etc.-. De esta manera, la imagen de una empresa se instalará por completo entre los consumidores.
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